Entrega MP6

sábado, 24 de mayo de 2008

Este encargo nace desde la revisión de los conceptos fundamentales de nuestro hacer como Taller Elemental, en relación con el Territorio que nos acoje, su geografía y forma de habitar. De la observación de este contexto surgieron las propuestas conceptuales encausadas por un concepto central y a través de ellas finalmente, la FORMA que se funda finalmente en el Acto Poético que la designa, otorgándole su significado.


Continuidad fluida proyectada al Rito

La fluidez del hacer genera líneas que dan cauce, líneas que se direccionan hacia la integración de los actos. Los actos a su vez se constituyen de la mano del tiempo en Ritos, ritos que convocan y proveen de sentido a este flujo de acciones; que las nutren de una dimensión ceremonial que dice de lo sublime y de lo no transitorio: lo que perdura y trasciende en la acción, es el objetivo de este contínuo hacer en nuestro Taller Elemental.



Módulo de orientación elemental

Lo modular habla también de unidad. La unidad que permite la modulación y de donde proviene también lo primigenio que podemos encontrar en los componentes elementales de nuestro entorno vital. Los cuatro elementos son la materia con la que siempre haremos forma nuestro hacer. Son omnipresentes y también mutables, con la poderosa alquimia que permite el pensar. Este quinto elemento, el pensamiento creador, posibilita la orientación de este hacer hacia el territorio que nos acoge y que nos pide a cambio el generar un habitar en equilibrio con él.



Divergencia ascendente hacia la multiplicidad

La divergencia, lo diverso, lo múltiple y finalmente la opción. El hacer del Taller nutre y conmina finalmente a las preguntas esenciales. En ellas reside la diferenciación. El escape de lo creado hacia lo que será nuevo y propositivo. La ascendencia es el camino a recorrer hasta encontrar las preguntas esenciales, las preguntas correctas, las que proyecten en si mismas las respuestas dado que tienden a la perfección.



Envolvencia evolutiva proyectada

La flecha lanzada, mientras avanza se transforma, adquiere velocidad, se orienta, se hace potencia en sí misma y se vuelve finalmente objetivo. La flecha lanzada se cubre de aire, luego lo corta y se hace libre, muta en su interior: ya no es flecha hasta que llega a su objetivo, su viaje la proyecta y le da sentido a su existencia. Hay millones de formas de errar el blanco y una sóla correcta de alcanzarlo.



Encausamiento de transición con proyección formadora hacia la diversidad


Transición es tiempo, es un atravesar, un traspasar. Requiere de un acto de voluntad y de coraje. La desaparición de lo conocido hasta llegar al vacío y de nuevo crear lo conocido, lo que podemos nombrar. Transición también es transformación, ya que es tiempo. Podemos encausarla hacia objetivos que son como luces sobre la explanada y al transformarnos con ella podemos también darle forma. La huella que se proyecta sobre el tiempo.



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Saludos y felicitaciones.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

somos tan shuperlocos